El Banco de Corea ha ratificado públicamente su defensa de un modelo de stablecoins impulsado principalmente por bancos, subrayando que avanzar en la regulación es fundamental para la estabilidad económica y la innovación en el sector financiero. Esta defensa se produce en medio de un estancamiento legislativo respecto a la ley que regulará la emisión de estas monedas digitales respaldadas por el won, tema central en el debate político, regulatorio y bancario surcoreano.

El futuro de las stablecoins en Corea del Sur permanece incierto mientras la discusión sobre quién debe tener autoridad para emitirlas —bancos, consorcios bancarios o entidades no bancarias como fintechs— retrasa la aprobación de la llamada Acta Básica de Activos Digitales. La definición de este marco es clave, ya que Corea del Sur tiene una de las mayores participaciones minoristas en criptoactivos y movimientos de stablecoins en el mundo, lo que convierte cualquier decisión legislativa en un precedente relevante para la industria global.

El punto de fricción: ¿Solo para bancos o abierto a más emisores?

Actualmente, la posición del Banco de Corea es clara: solo los bancos regulados, y preferiblemente bajo una estructura donde tengan al menos el 51% de propiedad sobre los emisores, deben liderar el lanzamiento y gestión de stablecoins respaldadas por el won. El objetivo declarado es minimizar los riesgos de salidas masivas de capital, proteger la estabilidad monetaria y garantizar el cumplimiento exhaustivo de normas antilavado y de identificación de clientes.

En contraste, la Comisión de Servicios Financieros (FSC) y sectores legislativos sostienen que este énfasis en el control bancario podría limitar notablemente la competencia y frenar la capacidad de innovación, especialmente frente a la pujanza de empresas tecnológicas y fintechs interesadas en operar en el espacio de stablecoins. Proponen abrir la emisión a entidades que cumplan criterios de transparencia, solvencia y supervisión, sin restringirla por la naturaleza de su capital.

  • El modelo del Banco de Corea prefiere que las stablecoins sean consideradas una extensión del sistema de pagos tradicional, centralizado, y bajo la órbita directa de la política monetaria.
  • El regulador financiero (FSC) favorece un enfoque basado en licencias, requisitos de reserva, auditorías y vigilancia continua, no limitado exclusivamente a bancos.
  • Los legisladores sopesan presiones de la industria, promesas de desarrollo digital y protección al usuario, en un escenario donde el dominio bancario podría desacelerar la adaptación de productos innovadores al mercado.

La disputa se ve reflejada en la llamada “regla del 51%”, la cual estipula que los bancos deben mantener una participación mayoritaria en cualquier consorcio emisor de stablecoins. Aunque el argumento a favor subraya experiencia regulatoria y cultura de cumplimiento, sus críticos afirman que se trata de un requisito indirecto para controlar el riesgo y que alternativas como reservas, auditorías y reglas de redención rápida pueden ser igual de efectivas sin limitar la competencia.

Panorama del sector y movimientos de bancos digitales

Mientras el debate regulatorio sigue abierto, bancos surcoreanos como KakaoBank han intensificado sus esfuerzos para lanzar stablecoins respaldadas por el won. KakaoBank, banco exclusivamente digital y filial del conglomerado tecnológico Kakao, ha formado un grupo de trabajo y entrado en la fase de desarrollo práctico de una stablecoin, incluso presentando solicitudes de registros de marcas y reclutando posiciones técnicas dedicadas a blockchain.

Este impulso contrasta con los obstáculos legislativos y normativos existentes, incluyendo regulaciones estrictas sobre transferencias internacionales de fondos y la falta de claridad respecto al marco de emisión. En tanto, otras empresas tecnológicas y de pagos surcoreanas esperan la definición de las nuevas normas para participar en el mercado de stablecoins, mientras observan cómo el uso de estas monedas escala, tanto en operaciones domésticas como en acceso a liquidez internacional vía monedas estables denominadas en dólares.

La presión regulatoria ha motivado a los bancos principales a posicionarse anticipadamente para un modelo liderado por ellos, mientras que firmas fintech y plataformas digitales buscan acceso directo o a través de consorcios abiertos. El resultado de esta competencia definirá la estructura final de la industria de stablecoins coreana y sus posibilidades de innovación.

Negociaciones estancadas y escenarios regulatorios hacia 2026

El estancamiento legislativo se centra en la definición de la Digital Asset Basic Act, todavía sin resolución pese a los plazos impuestos por la Asamblea Nacional (ver detalles). La falta de un acuerdo sobre la estructura de propiedad bancaria para emisores apremia a bancos, startups y legisladores: cada parte reclama un equilibrio entre protección del usuario, estabilidad del sistema financiero y dinamismo competitivo.

Entre los escenarios considerados para romper el bloqueo figuran:

  • Licencias en fases: bancos primero, para luego abrir progresivamente a más participantes.
  • Régimen mixto: consorcios liderados bancos permitidos pero no obligatorios, flexibilizando la “regla del 51%”.
  • Licencias abiertas según tamaño sistémico, aplicando requisitos más estrictos a emisores de mayor escala.

Mientras tanto, el Banco de Corea reitera sus advertencias sobre el posible impacto sistémico de stablecoins emitidas privadamente sin controles sólidos de liquidez y capital. La posición del banco y el retraso regulatorio ya han llevado a que parte de la operativa sobre stablecoins coreanas se canalice a plataformas offshore y monedas denominadas en dólares, con el consiguiente descenso de la supervisión estatal sobre los flujos digitales de capital.

La legislación propuesta pretende dotar al sector digital coreano de bases comparables a las de la banca, imponiendo requisitos de licencia, registros, informes de actividad y normas de reserva y custodia (fuente). El texto en trámite cubre también obligaciones de divulgación, segregación de fondos, límites a prácticas desleales y sanciones penales para infracciones.

Implicancias para el ecosistema cripto y desarrollo tecnológico

La forma en que Corea del Sur resuelva el dilema sobre la emisión de stablecoins servirá como referente para otras jurisdicciones con mercados desarrollados de criptomonedas. Si predomina la postura del Banco de Corea, los bancos afianzarán su dominio sobre las stablecoins locales, diluyendo riesgos de inestabilidad pero posiblemente limitando la diversificación y llegada de nuevos actores tecnológicos. Si se adopta un régimen más abierto y basado en licencias técnicas, Corea del Sur podrá capitalizar su vibrante ecosistema fintech y digital, facilitando la integración de stablecoins nacionales en plataformas globales.

En la práctica, los usuarios y empresas de Corea del Sur deberán seguir de cerca la evolución legal: la claridad regulatoria permitirá productos formales, protección efectiva al consumidor y mayor transparencia; por el contrario, la prolongación del limbo normativo alentará la adopción de stablecoins extranjeras, con menor control sobre los flujos y riesgos sistémicos. Para los desarrolladores e inversores, la definición del régimen de emisión condicionará la capacidad de innovación local, el acceso a licencias y la posibilidad de crear sinergias entre banca tradicional y finanzas descentralizadas. Debates similares en la región asiática y global observan atentos el desenlace coreano como patrón futuro.

Para un seguimiento detallado de la evolución regulatoria y de los actores involucrados, se pueden consultar informes como este análisis de TradingView News.

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