Estados Unidos ha marcado un antes y un después en la regulación de criptomonedas estables con la promulgación de la GENIUS Act, una ley federal histórica que establece un marco integral y estricto para la emisión y uso de stablecoins de pago. Los emisores de stablecoins deben ajustarse a esta nueva normativa antes de noviembre de 2026 o enfrentarán la desconexión del mercado estadounidense, una referencia global para el sector cripto. El marco normativo redefine el panorama operativo, eleva los estándares de transparencia y protección, y anticipa profundas consecuencias para la industria en EE. UU. y a escala internacional.
GENIUS Act: principios, plazos y definición de “payment stablecoin”
La GENIUS Act es la primera legislación federal que estructura la regulación y supervisión sobre el sector de stablecoins, específicamente aquellas destinadas a pagos y respaldadas por moneda fiduciaria. Aprobada por ambas cámaras del Congreso con amplio respaldo bipartidista y firmada el 18 de julio de 2025, la ley responde a años de incertidumbre regulatoria e inquietudes sobre riesgos sistémicos y protección del consumidor. Según la guía legal publicada por Paul Hastings LLP, la ley entrará en vigencia en noviembre de 2026 o 120 días después de publicarse su reglamentación.
La GENIUS Act define la “payment stablecoin” como un activo digital diseñado para ser usado como medio de pago o liquidación, respaldado por reservas que aseguran un valor estable respecto a una moneda de referencia (principalmente el dólar estadounidense). Se excluyen del alcance las monedas nacionales, depósitos bancarios y títulos financieros tradicionales.
- Solo entidades autorizadas (Permitted Payment Stablecoin Issuers – PPSI) podrán emitir stablecoins en EE. UU.
- Se institucionaliza un sistema federal de licencias, con excepciones para emisores estatales y extranjeros bajo condiciones estrictas.
- Se obliga a los emisores a seguir normas detalladas de respaldo, custodia, auditoría, y reportes periódicos de reservas.
Obligaciones estrictas para los emisores: licencias y reservas 1:1
El nuevo régimen introduce dos rutas para operar establemente: la federal y la estatal. Las entidades con menos de 10 mil millones de dólares en stablecoins en circulación podrán optar por adherir a regulaciones estatales, siempre que el régimen local sea certificado como equivalente al marco federal. Una vez se supera ese umbral, deben migrar al régimen federal o solicitar una extensión justificada.
La GENIUS Act prohíbe expresamente la emisión de stablecoins por cualquier entidad que no cuente con licencia, e impide a los emisores no autorizados que sus monedas sean tratadas como efectivo o colateral aceptable en los mercados financieros y de derivados.
Los activos de respaldo de cada stablecoin deben ser líquidos, de alta calidad y estar segregados de otros fondos operativos, incluyendo:
- Dólares estadounidenses físicos o depósitos a la vista asegurados por instituciones reguladas.
- Bonos del Tesoro de EE. UU. con menos de 93 días de vencimiento.
- Fondos del mercado monetario gubernamental registrados.
No está permitida la rehipotecación o uso colateralizado de los activos de garantía. Además, la ley establece que cada stablecoin debe estar respaldada en proporción 1:1 y los usuarios tienen un derecho explícito a redimir sus tokens en moneda fiat bajo condiciones claras y tarifas previamente notificadas.
Supervisión, auditoría y seguridad del usuario
La supervisión será ejercida por la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) para emisores federales y los reguladores estatales para los emisores estatales certificados. Los emisores deberán publicar mensualmente la composición y cantidad de sus reservas e informar trimestralmente estados financieros auditados si superan los 50 mil millones de dólares en circulación. Estas disposiciones buscan elevar la confianza y evitar fraudes, insolvencias y riesgos legales asociados a la opacidad de reservas.
En materia de protección al consumidor, la GENIUS Act introduce claros procedimientos de redención, divulgación de tarifas e incentivos. Otorga prioridad a los tenedores de stablecoins ante situaciones de insolvencia y fortalece la aplicación de políticas antiblanqueo y de cumplimiento de sanciones, clasificando a los emisores como sujetos obligados bajo la Bank Secrecy Act.
Sobre stablecoins algorítmicas (no respaldadas por activos explícitos), la ley no las prohíbe, pero exige al Departamento del Tesoro conducir un análisis específico sobre sus riesgos y posibles escenarios antes de definir su tratamiento regulatorio.
Impacto global y desafíos para el ecosistema cripto
La adopción de la GENIUS Act refuerza a EE. UU. como referente normativo global. Para emisores internacionales y plataformas con actividad en dólares estadounidenses o usuarios estadounidenses, la ley impone un desafío inmediato de adecuación e impulsa la necesidad de marcos regulatorios equivalentes en otras jurisdicciones.
Las disposiciones sobre acceso limitado para emisores extranjeros —que requieren procesos específicos y pueden ser catalogados como incumplidores si el Tesoro así lo decide— restringen la competencia desleal y buscan reducir riesgos de fuga de capitales, manipulación o uso ilícito de stablecoins extranjeros.
En América Latina y otras regiones, la GENIUS Act servirá como ejemplo y acelerará los propios procesos regulatorios, especialmente donde el uso de monedas estables se ha intensificado por factores como inflación y acceso restringido a monedas duras.
En términos de operativa, las plataformas de intercambio, los desarrolladores de criptoactivos y los usuarios avanzados deberán ajustar sus estrategias, revisando tanto los criterios de selección de stablecoins como los métodos de verificación de licencias, cumplimiento y documentación.
Las implicancias para la industria son profundas: los emisores con base o usuarios en EE. UU. tendrán un entorno de mayor previsibilidad legal pero exigencias técnicas, de gobierno y reporte mucho más altas. Para los usuarios, se espera un aumento sostenido en la transparencia, seguridad y posibilidad de resarcimiento ante fraudes; para los desarrolladores y plataformas globales, nuevas barreras de entrada, pero también la oportunidad de competir en un entorno más equitativo y regulado.
Para más detalles, consulte el análisis de TRM Labs sobre las implicancias de la GENIUS Act o la visión regional publicada por Holland & Knight.
