Core Scientific dejará atrás la minería de Bitcoin y ha iniciado un proceso de conversión de su gran instalación en Pecos, Texas, para transformarla en un centro de datos de inteligencia artificial (IA) con una capacidad proyectada de 1,5 gigavatios (GW). Este cambio radical, anunciado oficialmente por la empresa, implica el abandono paulatino de su modelo tradicional de minería, impactado por los recientes recortes de ingresos tras el “halving” de Bitcoin y por la presión de costos energéticos. La empresa apuesta ahora por el mercado de infraestructura digital para IA, con la expectativa de capitalizar la creciente demanda global de servicios de alto cómputo.
La transformación de Core Scientific representa uno de los movimientos más significativos hasta la fecha de una firma de origen cripto que reorienta su modelo de negocio hacia la inteligencia artificial. La transición confirma la tendencia observada entre grandes mineros globales, que buscan aprovechar su infraestructura existente —elevados contratos eléctricos, centros con capacidad de refrigeración y conectividad industrial— para migrar a mercados de mayor margen y contratos de largo plazo. El giro no solo modifica el mapa competitivo del sector, sino que introduce nuevos actores e inversiones en la carrera por el liderazgo en capacidad de cómputo.
Del gigante minero a la infraestructura de IA: razones y contexto
La decisión de Core Scientific llega tras un período de transformación forzada dentro de la industria. Fundada en 2017, la empresa fue una de las mayores mineras de Bitcoin en Norteamérica, pero enfrentó graves dificultades desde 2022, terminando en un proceso de bancarrota por el alza de costos y la debilidad del precio del bitcoin. Tras reestructurarse y volver a cotizar en Nasdaq en 2024, la compañía comenzó a reducir su exposición directa a la minería y vendió parte de sus reservas de BTC, que actualmente ya representan una fracción menor dentro de su balance (menos de 1.000 bitcoins).
El acelerador fundamental de este cambio ha sido el último halving de la red Bitcoin en abril de 2024, que redujo la recompensa por bloque minado de 6,25 a 3,125 BTC. La baja automática de ingresos, combinada con mayores costos energéticos y una creciente competencia por eficiencia, dejó a muchos operadores en situación poco rentable. Según estimaciones de la consultora Bloomberg, el halving podría haber eliminado hasta USD $10.000 millones anuales en ingresos para mineros a los precios de Bitcoin post-ajuste.
En paralelo, la explosión de la demanda de IA, las dificultades de escalar nueva capacidad eléctrica y de refrigeración, y la necesidad de grandes hiperescaladores de asegurar nuevos centros rápidamente, crearon un nicho en el que activos mineros pasaron a ser altamente codiciados por empresas de computación intensiva. Así, empresas como Core Scientific comenzaron a migrar su infraestructura digital hacia contratos de arrendamiento a largo plazo con firmas de IA que necesitan GPUs, espacio y electricidad.
Proyecto y financiamiento de la reconversión: alianzas, bonos y contratos
El plan de Core Scientific contempla la conversión de un campus de 300 MW originalmente dedicado a la minería de Bitcoin en Pecos, Texas, en un centro de datos de IA con una capacidad final esperada de 1,5 GW, equivalente a una planta nuclear de gran tamaño. Durante este proceso, la empresa ya ha desplegado 16 MW para la startup CoreWeave y proyecta completar la transición total en un plazo de 3 a 4 años, con la inauguración de los primeros nuevos módulos—o “data halls”—para comienzos de 2027.
Para financiar esta reconfiguración de gran escala, Core Scientific anunció la emisión de bonos de alto rendimiento (“bonos basura”) por un monto de hasta USD $3.300 millones. Estos fondos servirán para cubrir la expansión de instalaciones dedicadas a IA, reembolsar deuda previa y ampliar reservas, consolidando una estructura financiera capaz de sustentar proyectos intensivos en capital y energía. Esta operación de deuda es parte de una tendencia mayor; solo en 2026, las compañías ligadas a infraestructura de IA han recaudado más de USD $17.900 millones por esta vía, según Bloomberg.
Un elemento clave de la estrategia de Core Scientific es su acuerdo de arrendamiento a 12 años con CoreWeave, firma especializada en servicios de computación de alto desempeño. El contrato, que involucra seis centros de datos para cargas de IA, podría significar hasta USD $10.000 millones en ingresos a largo plazo, aportando estabilidad financiera a la firma reconfigurada. Estas alianzas se producen en un entorno donde otras tecnológicas como Google, Microsoft y Oracle también buscan asociarse con firmas que ya disponen de infraestructura energética y conectividad crítica.
Impacto, tecnología y desafíos energéticos
El paso de la minería de Bitcoin a la provisión de servicios de IA no solo exige cambios organizacionales y de mercado, sino también desafíos tecnológicos profundos, especialmente en la gestión energética. Core Scientific ya ha asegurado contratos para 300 MW adicionales con la empresa local de servicios públicos y planea implementar soluciones de generación de energía detrás del medidor, aunque aún no ha detallado la tecnología exacta—posiblemente opciones como celdas de combustible o generación gasífera en sitio, siguiendo tendencias del sector.
El auge de la IA ha exacerbado la competencia por electricidad, al punto que empresas líderes como Meta y Google exploran fuentes alternativas y tecnologías como pequeños reactores nucleares modulares (SMRs) o energía solar orbital, aunque estas últimas opciones no estarán disponibles antes de 2030. En este nuevo paradigma, disponer de acceso inmediato a energía abundante y confiable permite a operadores como Core Scientific ofrecer ventajas diferenciales frente a nuevos entrantes o empresas sin infraestructura previa.
La transición también pone de relieve un fenómeno clave para el sector cripto: la infraestructura creada durante años de minería ahora es vista como un activo versátil, atractivo para otras industrias tecnológicas de rápido crecimiento. La capacidad para convertirse en proveedores de cómputo intensivo refuerza la noción de que la rentabilidad futura del sector puede descansar menos en la minería de tokens y más en la prestación de servicios bajo demanda a clientes corporativos.
Implicancias para usuarios e inversores del ecosistema cripto y tecnológico
La apuesta estratégica de Core Scientific es un indicador claro de cómo la economía de la infraestructura digital está cambiando de manos: lo que comenzó como instalaciones para minería de Bitcoin se transforma gradualmente en epicentros de IA y computación avanzada.
- Para inversores: la transición de Core Scientific muestra que la exposición a IA puede compensar las limitaciones estructurales actuales de la minería cripto, pero también conlleva riesgos de apalancamiento y dependencia de grandes contratos a largo plazo.
- Para usuarios del criptoespacio: la disminución de la capacidad minera dedicada a Bitcoin refleja un cambio de prioridades, aunque no implica necesariamente el fin de la actividad, sino su reformulación hacia aplicaciones más rentables.
- Para desarrolladores y proveedores de IA: las instalaciones de operadores tradicionales de cripto ofrecen una vía rápida para acceder a grandes capacidades de cómputo y energía, lo que podría acelerar despliegues y algoritmos de nueva generación.
En el fondo, la reestructuración de Core Scientific anticipa una reconfiguración mayor del mercado digital. El caso plantea preguntas críticas sobre la sostenibilidad del modelo de minería pura; al mismo tiempo, evidencia que quienes logren reciclar y escalar su infraestructura tendrán opciones para integrarse al nuevo corazón de la economía tecnológica global.
Para información adicional, ver el informe de The Register y la cobertura de DiarioBitcoin.
