BlackRock, SBI Holdings y Startale Group han firmado un memorando de entendimiento para estudiar la conexión entre fondos del mercado monetario tokenizados y JPYSC, una stablecoin denominada en yenes. La iniciativa pretende explorar cómo combinar instrumentos financieros tradicionales representados en una cadena de bloques con una moneda digital diseñada para mantener una paridad con el yen japonés.
El acuerdo todavía se encuentra en una fase de análisis. No supone el lanzamiento inmediato de un producto conjunto ni confirma que un fondo concreto de BlackRock vaya a integrarse directamente con JPYSC. Las compañías investigarán la infraestructura tecnológica, los modelos de negocio, los canales de distribución y los requisitos regulatorios necesarios para hacer posible esa conexión.
Qué han acordado BlackRock, SBI y Startale
La colaboración se articula mediante un memorando de entendimiento, conocido habitualmente por sus siglas en inglés, MOU. Este tipo de acuerdo expresa la voluntad de varias partes de estudiar una oportunidad común, pero no equivale necesariamente a un contrato definitivo ni a un compromiso de comercialización.
En este caso, las empresas analizarán la posibilidad de enlazar fondos del mercado monetario tokenizados con JPYSC, una stablecoin respaldada por yenes y estructurada como un activo fiduciario. El objetivo es determinar si las participaciones digitales de determinados fondos pueden operar junto con una moneda digital estable utilizada para pagos, liquidaciones o transferencias dentro de una infraestructura basada en cadena de bloques.
El plan contempla tres áreas principales:
- Tecnología e infraestructura: estudiar cómo conectar los fondos tokenizados con JPYSC, qué redes o sistemas serían compatibles y cómo gestionar las operaciones de emisión, transferencia, liquidación y reembolso.
- Negocio y distribución: analizar posibles modelos de servicio, usuarios objetivo y canales mediante los cuales instituciones, empresas o inversores autorizados podrían acceder a estos instrumentos.
- Regulación y desarrollo del mercado: evaluar las normas aplicables a los fondos tokenizados, las stablecoins, la custodia, la prevención del blanqueo de capitales y la protección de los inversores.
La combinación de las capacidades de cada compañía resulta relevante. BlackRock aporta experiencia global en gestión de activos y en productos financieros tokenizados. SBI Holdings cuenta con una amplia presencia en servicios financieros y activos digitales en Japón. Startale contribuye con conocimientos de infraestructura de cadena de bloques y desarrollo de aplicaciones financieras descentralizadas y tokenizadas.
Las compañías también han indicado que el proyecto podría abrir oportunidades de cooperación para otras instituciones financieras de Japón y de otros países. Sin embargo, esa posibilidad dependerá de los resultados técnicos, comerciales y regulatorios del proceso de evaluación.
Qué son los fondos del mercado monetario tokenizados
Un fondo del mercado monetario invierte normalmente en activos de vencimiento corto y riesgo relativamente bajo, como deuda pública, efectivo o acuerdos de recompra. Su finalidad suele ser ofrecer preservación de capital, liquidez y una rentabilidad vinculada a los tipos de interés de corto plazo.
Cuando un fondo se tokeniza, la participación del inversor se representa mediante un token registrado en una cadena de bloques. El token no elimina la estructura jurídica del fondo ni transforma automáticamente sus activos en criptomonedas. En principio, representa un derecho económico o una participación en un vehículo financiero regulado, sujeto a sus propias condiciones legales.
La tokenización puede aportar varias funciones:
- Registro digital de la titularidad o de los derechos asociados a una participación.
- Transferencias programables entre participantes autorizados.
- Automatización de determinadas operaciones mediante contratos inteligentes.
- Liquidación potencialmente más rápida, dependiendo de la red y de los controles aplicados.
- Integración con otros servicios financieros basados en cadena de bloques.
Una de las iniciativas más conocidas de BlackRock en este ámbito es BUIDL, un fondo tokenizado lanzado en 2024 que invierte en letras del Tesoro estadounidense, acuerdos de recompra y efectivo. Según los datos publicados en las informaciones sobre el acuerdo, el fondo gestionaba aproximadamente 2.170 millones de dólares en activos en el momento de la noticia.
La existencia de BUIDL demuestra que la tokenización no se limita a proyectos experimentales sin relación con las finanzas tradicionales. También muestra, no obstante, que estos productos continúan sujetos a requisitos de elegibilidad, controles de cumplimiento, custodia y restricciones de transferencia. Un token de un fondo no equivale necesariamente a un activo abierto a cualquier usuario de internet.
Para los lectores que comienzan en el mercado de criptomonedas, la diferencia esencial es la siguiente: una criptomoneda nativa suele tener su propia red y reglas de emisión, mientras que un token de fondo representa un derecho vinculado a un activo financiero o vehículo de inversión externo. El valor del token depende de la estructura del fondo, de los activos subyacentes y de las normas que regulan su circulación.
El papel de JPYSC y de la paridad con el yen
JPYSC es una stablecoin denominada en yenes que SBI y Startale lanzaron en Japón. La información disponible describe el activo como una stablecoin de tipo fiduciario respaldada por una estructura de banco fiduciario. SBI Shinsei Trust Bank se encarga de la emisión, mientras que SBI VC Trade participa en su distribución.
Una stablecoin vinculada al yen busca mantener un valor cercano a una unidad de la moneda japonesa. Para lograrlo, el emisor debe establecer mecanismos de respaldo, custodia, emisión y reembolso. La confianza del mercado depende de que esos mecanismos sean comprensibles, auditables y compatibles con la legislación aplicable.
La estabilidad de una stablecoin no significa que carezca de riesgos. Puede existir riesgo de emisor, riesgo de custodia, riesgo operativo, riesgo de liquidez o riesgo de pérdida temporal de la paridad. También es necesario considerar el funcionamiento de los sistemas que permiten convertir la stablecoin en yenes o intercambiarla por otros activos.
En la propuesta analizada, JPYSC podría desempeñar una función similar a una capa de liquidación digital. El inversor o una institución podría utilizar la stablecoin para transferir yenes representados digitalmente, mientras que los fondos tokenizados representarían participaciones en productos del mercado monetario. La conexión entre ambos instrumentos podría facilitar operaciones en las que el pago y la entrega del activo se ejecuten de manera coordinada.
Esta posibilidad se conoce habitualmente como entrega contra pago. En términos sencillos, el comprador recibe el activo tokenizado al mismo tiempo que el vendedor recibe el medio de pago digital. Si el sistema está bien diseñado, se reduce el intervalo durante el cual una parte entrega el activo y espera recibir el dinero.
La función de JPYSC sería diferente de la de un fondo tokenizado. La stablecoin pretende actuar como medio de pago o representación digital de dinero, mientras que el fondo busca proporcionar exposición a una cartera de activos financieros. Confundir ambos instrumentos puede llevar a una evaluación incorrecta del riesgo.
Una stablecoin no ofrece necesariamente una rentabilidad de inversión. Un fondo del mercado monetario, en cambio, puede generar rendimientos derivados de los activos que posee, aunque también está sujeto a reglas de valoración, gastos, restricciones y riesgos de mercado. La infraestructura común no elimina esas diferencias económicas.
Por qué la alianza puede ser relevante para Japón
Japón dispone de un mercado financiero desarrollado, una moneda de gran importancia internacional y un marco regulatorio específico para los activos digitales. La creación de conexiones entre dinero digital denominado en yenes y fondos tokenizados puede contribuir a formar una infraestructura local para operaciones financieras basadas en cadena de bloques.
El interés de la iniciativa reside en que no plantea únicamente emitir otro token. El proyecto intenta conectar dos componentes que suelen funcionar por separado: un instrumento de inversión tokenizado y un medio digital de liquidación. Si esa interoperabilidad llegara a funcionar a escala institucional, podría mejorar la eficiencia de determinadas transacciones y ampliar el uso de la tecnología de registros distribuidos.
Para las instituciones financieras, una infraestructura de este tipo podría ofrecer:
- Procesos de liquidación más coordinados entre fondos y pagos.
- Mayor automatización de operaciones repetitivas.
- Registros compartidos sobre transferencias y titularidad.
- Posibilidad de programar restricciones de acceso y controles de cumplimiento.
- Acceso más sencillo a productos financieros denominados en yenes para determinados participantes autorizados.
La tokenización también puede facilitar la conexión entre mercados que operan con horarios, intermediarios y sistemas tecnológicos diferentes. Sin embargo, la mejora real dependerá de que las entidades adopten estándares compatibles. Si cada institución utiliza una red cerrada o un formato distinto, la existencia de tokens no garantiza interoperabilidad.
El proyecto puede ser especialmente relevante para la modernización de la infraestructura de mercados de capitales. En los sistemas tradicionales, la emisión, negociación, compensación, liquidación y custodia pueden implicar a varios intermediarios y bases de datos. Una plataforma distribuida puede coordinar parte de estas funciones, aunque no necesariamente sustituye a todos los intermediarios ni elimina las obligaciones legales.
También puede ampliar el interés de los inversores institucionales por los activos digitales. Las entidades que todavía no desean mantener criptomonedas volátiles pueden considerar productos tokenizados que representen activos conocidos, como deuda pública de corto plazo o efectivo. La tokenización puede ofrecer una nueva forma de acceso sin cambiar necesariamente la naturaleza económica del activo subyacente.
En el caso japonés, el uso de una stablecoin denominada en yenes puede reducir la dependencia de monedas digitales extranjeras en operaciones locales. También puede ayudar a desarrollar servicios financieros digitales ajustados a las necesidades de empresas, bancos, gestores de activos e inversores del país.
Beneficios potenciales y límites del proyecto
Uno de los posibles beneficios es una mayor fluidez del mercado. Si las participaciones de fondos y el dinero digital pueden moverse mediante procesos compatibles, algunas operaciones podrían completarse con menos pasos manuales y menor dependencia de conciliaciones posteriores.
Otro beneficio potencial es la disponibilidad de productos financieros durante más horas. Las redes de cadena de bloques pueden funcionar fuera del horario tradicional de una bolsa o de un sistema bancario, aunque la capacidad técnica no implica que las normas permitan operar de forma continua. Los gestores, custodios y entidades de liquidación seguirían sujetos a sus horarios, controles y obligaciones.
La automatización también puede facilitar la distribución de rendimientos, la aplicación de límites de inversión o la comprobación de que una transferencia se realiza entre participantes elegibles. Los contratos inteligentes pueden ejecutar reglas previamente definidas, pero deben someterse a pruebas rigurosas. Un error en el código puede producir pérdidas, bloqueos o transferencias incorrectas.
La transparencia es otra ventaja posible. Una cadena de bloques puede ofrecer un registro verificable de determinadas operaciones. No obstante, la transparencia de la red no garantiza por sí misma la transparencia del fondo. Los inversores todavía necesitan información sobre los activos subyacentes, la valoración, las comisiones, la custodia, los derechos de reembolso y la identidad de las entidades responsables.
La tokenización puede mejorar el acceso institucional, pero no significa automáticamente que los productos sean adecuados para el público minorista. Un fondo tokenizado puede estar limitado a inversores profesionales, sujetos a procedimientos de identificación y a controles de idoneidad. Las reglas de distribución deben definirse antes de considerar que existe una verdadera ampliación del acceso.
El principal límite actual es que el acuerdo se encuentra en fase exploratoria. No se ha anunciado una fecha de lanzamiento comercial ni una integración definitiva entre JPYSC y un fondo concreto. Tampoco se ha confirmado que BUIDL vaya a conectarse directamente con la stablecoin japonesa.
Por tanto, conviene distinguir entre tres etapas:
- Investigación: las compañías estudian la viabilidad técnica, comercial y jurídica.
- Prueba o piloto: las entidades podrían comprobar el funcionamiento con un grupo limitado de participantes y operaciones controladas.
- Producción comercial: un servicio estaría disponible bajo reglas, contratos, controles y procedimientos definidos.
El anuncio corresponde a la primera etapa. Cualquier conclusión sobre el impacto final debe esperar a que las empresas publiquen especificaciones, condiciones de acceso, estructura de respaldo, red utilizada, mecanismos de custodia y autorizaciones regulatorias.
También existen riesgos asociados a la liquidez. Un token de fondo puede negociarse con poca frecuencia, aunque los activos subyacentes sean relativamente líquidos. Del mismo modo, una stablecoin puede experimentar dificultades temporales de conversión si la demanda de reembolso aumenta de forma repentina o si se interrumpe algún componente operativo.
La liquidez depende de varios factores:
- Profundidad del mercado y número de compradores y vendedores.
- Capacidad del fondo para atender reembolsos.
- Disponibilidad de yenes y mecanismos de conversión.
- Funcionamiento de la red y de los custodios.
- Reglas para suspender, limitar o rechazar transferencias.
Por esta razón, una infraestructura basada en cadena de bloques puede hacer más rápida una operación, pero no puede crear liquidez de la nada. La velocidad de registro y transferencia es distinta de la capacidad económica de comprar o vender un activo sin afectar significativamente a su precio.
Otro desafío es la privacidad. Las instituciones pueden necesitar verificar las operaciones sin revelar públicamente todos los detalles de sus posiciones. Una red abierta puede ofrecer trazabilidad, pero también puede exponer información comercial sensible. Será necesario encontrar un equilibrio entre auditabilidad, confidencialidad y cumplimiento.
La responsabilidad operativa también debe quedar clara. Si una transacción falla, el sistema debe establecer quién responde: el emisor de la stablecoin, el gestor del fondo, el custodio, el operador de la red, el proveedor tecnológico o el intermediario que inició la operación. Esta distribución de responsabilidades es esencial para la protección de los participantes.
El marco regulatorio japonés será otro factor decisivo. Las autoridades pueden exigir reglas específicas para la emisión y distribución de stablecoins, la gestión de fondos, la custodia de activos digitales y la prevención de delitos financieros. Una solución técnicamente viable podría no ser autorizable si no cumple las condiciones aplicables.
La cooperación con instituciones reguladas puede facilitar el diálogo con supervisores, pero no sustituye las autorizaciones necesarias. La participación de una gestora internacional, un grupo financiero japonés y una empresa tecnológica tampoco garantiza que el producto final sea aprobado o adoptado a gran escala.
Desde la perspectiva de los inversores, el anuncio indica que las finanzas tradicionales continúan explorando la tokenización como una evolución de sus procesos. No demuestra que todos los activos vayan a trasladarse a cadenas de bloques ni que las stablecoins vayan a sustituir al dinero bancario. Lo que muestra es un interés creciente por utilizar infraestructuras digitales en productos sometidos a reglas financieras existentes.
La alianza puede servir como referencia para otros proyectos que busquen conectar monedas digitales estables con activos tokenizados. Si los participantes resuelven los problemas de cumplimiento, interoperabilidad y liquidez, Japón podría convertirse en un mercado importante para servicios financieros basados en activos digitales denominados en moneda local.
Sin embargo, el resultado dependerá de la ejecución. Será necesario comprobar si los usuarios obtienen ventajas concretas frente a los sistemas actuales, si los costes disminuyen, si las transferencias son realmente más rápidas y si las entidades pueden gestionar los riesgos con controles adecuados. La tecnología tendrá valor económico solo si mejora el funcionamiento del mercado sin reducir la seguridad jurídica.
En resumen, el acuerdo entre BlackRock, SBI Holdings y Startale representa un paso exploratorio hacia la conexión entre fondos del mercado monetario tokenizados y una stablecoin respaldada por yenes. La iniciativa puede impulsar la infraestructura de activos digitales en Japón y favorecer una liquidación más integrada, pero todavía no constituye un producto comercial terminado.
Para los lectores con conocimientos básicos o intermedios de criptomonedas, la conclusión principal es clara: el proyecto no se centra en crear una criptomoneda especulativa, sino en estudiar cómo utilizar la tecnología de cadena de bloques para representar participaciones de fondos y mover dinero digital denominado en yenes. Su importancia dependerá de los resultados de las pruebas, de la regulación y de la capacidad de las empresas para ofrecer seguridad, liquidez y utilidad real.
