El predominio de USDT en América Latina está impulsando el uso de dólares digitales para ahorrar y transferir dinero, pero no hay evidencia suficiente para afirmar que esté desplazando la autocustodia o poniendo en pausa la soberanía individual sobre los activos digitales.
Los materiales consultados describen la popularidad de las stablecoins y el papel de Tether en la región, pero no miden cuántos usuarios guardan sus tokens en plataformas de terceros frente a billeteras propias. Por eso, la adopción de USDT no permite concluir, por sí sola, que los usuarios estén cediendo el control de sus fondos.
USDT gana terreno como vía de acceso al dólar digital
Las stablecoins vinculadas al dólar se utilizan en América Latina para mantener valor frente a monedas locales volátiles, hacer pagos y mover dinero entre países. A diferencia de bitcoin, cuyo precio puede fluctuar de forma significativa, USDT busca mantener una paridad de uno a uno con el dólar estadounidense.
Una guía sobre el activo sostiene que USDT concentra el 59% del mercado global de stablecoins y que cuenta con volumen suficiente para operaciones entre pares en todos los países latinoamericanos. Esas cifras provienen de esa publicación y no bastan, por sí solas, para demostrar que el uso de Tether esté sustituyendo a las billeteras autocustodiadas.
La conveniencia de acceder a dólares digitales sin abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos, junto con la posibilidad de realizar transferencias internacionales, ayuda a explicar el atractivo regional de las stablecoins. Sin embargo, esas funciones no determinan quién controla las claves privadas asociadas a los fondos.
La custodia depende de dónde se guardan los tokens
USDT puede permanecer en una billetera controlada por su usuario o en una cuenta de un exchange u otro proveedor. En el primer caso, la persona administra las claves privadas; en el segundo, depende de la plataforma para acceder y mover sus activos.
La diferencia es importante: usar una stablecoin no equivale necesariamente a renunciar a la autocustodia. Una persona puede comprar USDT a través de un exchange y luego retirarlo a una billetera propia. También puede mantenerlo en la plataforma, una opción que prioriza la facilidad de uso, pero deja la custodia inmediata en manos del proveedor.
Una guía de GrabrFi describe ambas modalidades: billeteras propias, en las que el usuario administra sus claves, y servicios que reciben o convierten stablecoins sin que la persona gestione directamente esas claves. La existencia de ambos modelos impide tratar el crecimiento de USDT como una señal automática de pérdida de soberanía.
La expansión de las stablecoins también cambia los flujos financieros
Una nota de Bloomberg distribuida por Yahoo Finanzas presenta las stablecoins como infraestructura financiera, no solo como un medio de pago. Según los datos de Chainalysis citados en ese artículo, América Latina registró cerca de 1,5 billones de dólares en volumen de transacciones con criptomonedas entre julio de 2022 y junio de 2025.
El mismo artículo indica que las stablecoins representaron más de la mitad de las compras de criptoactivos realizadas con pesos argentinos, pesos colombianos y reales brasileños entre julio de 2024 y junio de 2025. También recoge declaraciones de representantes del sector sobre la facilidad de cambiar dólares digitales por bitcoin u otros activos.
Ese acceso más directo entre activos ayuda a entender el papel de USDT como una puerta de entrada al mercado cripto. Pero el movimiento entre stablecoins, bitcoin y otros activos no demuestra que los usuarios hayan dejado de controlar sus claves: esa cuestión requiere datos específicos sobre las prácticas de custodia.
Acceso sencillo y control de fondos no son lo mismo
Para los usuarios, la distinción práctica consiste en saber quién administra las claves y bajo qué condiciones se pueden retirar los tokens. Las billeteras de autocustodia ofrecen control directo, pero también trasladan al usuario la responsabilidad de proteger las claves y evitar errores al enviar fondos. Las cuentas custodiales simplifican el acceso, aunque implican depender de un tercero.
El uso de USDT puede ampliar las opciones para ahorrar en dólares digitales y enviar dinero, mientras que la elección entre autocustodia y custodia de una plataforma sigue siendo una decisión separada. Con la información disponible, no puede sostenerse que la popularidad de la stablecoin esté desplazando la soberanía individual: sí puede afirmarse que vuelve más relevante comprender dónde se guardan los activos y quién controla su acceso.


